A las puertas de Europa, enclavada entre Rusia, Oriente y Asia, Ucrania es una reliquia de Occidente. Un crisol de influencias reflejadas en una resplandeciente cultura que podrá descubrir paseando por las encantadoras ciudades del país o visitando sus maravillas naturales, únicas en Europa.
Y tanto si recorre los peldaños de la Escalera Potemkin en Odesa para nadar en el mar Negro como si opta por perderse en los Cárpatos, comprobará que cada rincón de Ucrania es un lugar fascinante. Con una historia que se remonta al siglo VII a. C., el paso de las distintas eras y civilizaciones ha proporcionado al país una riqueza cultural poco común. La capital Kiev, testigo venerable de este torbellino de culturas, impresiona por su refinamiento eslavo que le ha hecho ganarse el apelativo de la “Roma del norte”. Y como la ciudad eterna, Kiev invita al visitante a adentrarse en barrios tan pintorescos como Andriyivsky Uzviz, donde el encanto se refleja en calles adoquinadas de una dulzura cautivadora. Frente a la catedral de Santa Sofía, situada a escasa distancia, perderá la noción de tiempo mientras admira las curvas de la cúpula esmeralda del monumento. Además del Monasterio de las Cuevas de Kiev, otros tesoros arquitectónicos aguardan a quienes entreguen su corazón a la ciudad. Y aunque le costará abandonar la capital, merece la pena viajar hasta Odesa, su hermana pequeña del sur, y maravillarse ante su esplendor en esta distinguida y refinada ciudad portuaria a orillas de un mar Negro que dibuja una costa de playas maravillosas. Tras ascender por la imperial Escalera Potemkin, diríjase a la calle Deribasovskaya para descubrir la opulencia de una ciudad que combina delicadeza y amabilidad. Crimea, la más salvaje de las provincias de Ucrania, entona una hermosa melodía natural con sus costas escarpadas y sus fértiles llanuras infinitas. Y como en todos los rincones del país, podrá saborear cada día que pasa con estilo y elegancia.
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